El combate de Moralitos, la salida de un cerco.

27973219_10204441794082823_6411288887665433348_nDurante los meses de enero y febrero de 1896r Máximo Gómez realizaba su famosa campaña en la antigua provincia de La Habana, en apoyo a la invasión de Antonio Maceo a Pinar del Río. Toda la Isla estaba en pie de guerra, pero esta había decaído en el Oriente y Gómez necesitaba entrevistarse con Maceo, quien regresa a la región Occidental el 13 de febrero.

Valeriano Weyler había llegado a Cuba el día 10 y ordena a traer tropas de Oriente, las cuales desembarcan el 15 por los puertos de La Habana y Batabanó, para acumular 25 000 hombres de tropas regulares distribuidas en 10 ó 12 columnas a fin de aplastar a Gómez y Maceo, o empujarlos  hacia Oriente.

El 16 les supone por Melena del Sur rumbo a Güines y mueve sus tropas hacia el este de La Habana, incluyendo una columna de Matanzas que ocuparía San Nicolás; sin embargo, Gómez está al oeste de Alquízar y marcha a la retaguardia de todas las columnas que seguían a Maceo, mientras este ya se adentraba en la zona occidental rumbo al norte.

EI 17, una columna española se atrinchera al Sur de Güines para interceptarlos; pero Gómez avanza en busca de Maceo, quien se interna en el lomerío al norte de Tapaste, para el 18 por la noche, atacar por sorpresa a Jaruco, ciudad convertida en centro de operaciones del enemigo al nordeste de la provincia más rica y defendida por España.

Tras la conmoción del hecho, era inminente un encuentro entre los dos jefes del Ejército Libertador. Al amanecer del día 19, aún humeante Jaruco, incendiado por Maceo, se produce un memorable encuentro entre el Generalísimo y su Lugarteniente en la finca Soto, junto al caserío de El Perú, al oeste de Casigua, tras 43 días de separación, arrastrando tras de sí a todas las columnas enemigas que pululaban por la provincia y ahora formaban un gran círculo a su alrededor.

Entonces ocurre el famoso Combate de Moralitos, el más grande y sangriento en la provincia, donde por única vez pelearon juntos Gómez y Maceo. Pero no pueden romper la defensa de la columna del general Aldecoa, atrincheradas en el ingenio y, con la llegada del General Linares, inician un contraataque.

Tras cinco horas de combate, los cubanos se retiraron escalonadamente hacia el lomerío del norte, dejando el campo ocupado por los españoles; mientras en las lomas del oeste Adolfo del Castillo, jefe mambí del centro, se interpone a la llegada de la columna del Coronel Segura.

Desde San José de las Lajas acude la columna del coronel Tort y de Jaruco parte la de Hernández Ferrer para atacarlos al atardecer en Catalina de Güines, pero Maceo contiene al primero y la escolta de Gómez, en heroica carga, rompe el cerco del segundo para abrir paso a toda la tropa que se salva bajo el manto protector de la noche.

Las bajas cubanas pasaron de cien y Gómez se retira con los heridos hasta el oeste de Nueva Paz. El brigadier Rafael de Cárdenas lleva la impedimenta   para las Escaleras de Jaruco. Maceo se queda atrincherado en las ruinas del ingenio El Gato y provoca con exploradores al Coronel Tort para tomar el desquite cuando este le ataca causándole muchas bajas.

El 21 Juan Bruno Zayas contacta con Gómez en el ingenio La Conchita y el 22, acampados en el central Nueva Paz, extienden y legalizan grados militares para dar por concluida la campaña. Gómez regresaría a las Villas, mientras Maceo hace una incursión al norte y centro de la campiña habanera, dando guerra 30 días en 20 combates, hasta el 13 de abril en que se encaminó a Pinar del Río, y frustra las ilusiones de Weyler.

La rápida concentración y diseminación del Ejército Libertador no dejaba que las columnas enemigas de ocupación en las ciudades y las de operaciones en el campo, se juntaran. Esta vez, ocho de ellas estaban en los poblados de la comarca y otras seis; tras Gómez y Maceo ­no lograr sus propósitos de coparlos en la cercanía de San José de las Lajas el 19 de febrero de 1896.

Esta acción hubiera significado un rudísimo golpe a la Revolución, pero no obstante las bajas sufridas, demostró la indomable tenacidad cubana, lo flexible de la organización militar insurrecta, y la capacidad de los jefes cubanos que, con inferior número de hombres, supo eludir la numerosa fuerza enemiga concentrada a su alrededor, ganando el tiempo estratégico necesario para hacer fracasar los planes del mando español y obtener la victoria final en la guerra por la independencia.

 

Por Daniel Martínez Quintanal

Recorrió Raúl industria y escuela militares en Mayabeque (+ Video)

Raúl-visita-MayabequeEl General de Ejército Raúl Castro Ruz recorrió hoy la Empresa Militar Industrial “General de Brigada Francisco Cruz Bourzac” y la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, ambas instituciones de la provincia de Mayabeque.

Lo acompañaron en el recorrido el Segundo Secretario del Partido, José R. Machado Ventura, el Primer Vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, el Ministro de las FAR, Leopodo Cintra Frías, el Ministro de Economía, Ricardo Cabrisas, y el Ministro del Interior, Julio César Gandarilla.

Raúl conversó con los principales directivos y trabajadores de la gran empresa militar que está integrada por 16 unidades productivas. Esta empresa ha entregado importantes producciones de bombillos led y elementos de techo para la recuperación en el país de los daños dejados por el huracán Irma. También aporta otras importantes producciones al país.

En la escuela militar, Raúl y sus acompañantes recorrieron aulas y otras instalaciones y compartieron con sus estudiantes y profesores. En esta institución se forman bachilleres para las carreras militares, procedentes de Mayabeque e Isla de la Juventud.

Amplíe la información con este reporte del NTV:

Tomado de Cubadebate

De la Demajagua a Mayabeque

Ruinas_de_la_Demajagua-798529Desde Bayamo se convocaba un levantamiento a muchas regiones de la Isla. Un telegrama obliga a Carlos Manuel de Céspedes a precipitar la acción la mañana del 10 de octubre en su ingenio La Demajagua. Los patriotas de Puerto Príncipe (hoy Camagüey) y Centro (Las Villas) quedan sorprendidos, pero van a las armas, mientras que Occidente queda aislado.

Generalmente se considera que la Guerra de los Diez Años solo se libró en aquellos territorios, desconociendo la extraordinaria y titánica gesta de los patriotas en esta región.

El propio Padre de la Patria reconoce en un mensaje esa realidad: Soldados de Occidente, conozco vuestros heroicos trabajos y los venero. Conozco la desventajosa situación en que os halláis con respecto a nuestros opresores y me prometo remediarla. Yo os envío el homenaje de mi admiración y el auxilio de mis armas.

 Aniv Moralitos 2014 Canovas_0005La actual Mayabeque demuestra los muchos focos revolucionarios que se lanzaron ala lucha, la enorme preocupación del régimen colonial en la zona y la sangrienta represión que desató aquí –mayormente ignorada, si la comparamos con los sucesos del Teatro Villanueva, el juicio a José Martí, el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina (1871) o la masacre de los voluntarios en la acera del Louvre.

En Güines se gestó una parte de la Conspiración de Occidente. Comandados por Leandro Rodríguez Colina, los güineros (Nicolás Álvarez Gómez, José Trujillo Cabrera y Manuel Trujillo Armas, entre otros) prepararon el levantamiento para el 10 de febrero de 1869, pero una delación abortó el movimiento y fueron apresados y deportados de inmediato.

En Bejucal, varias redadas policiales siguieron al estallido de la Guerra de los Diez Años. A sólo siete meses del alzamiento en La Demajagua fueron acusados de infidencia 36 bejucaleños y otros 8 condenados a prisión por haberse [les] encontrado un folleto subversivo con el diseño de la bandera de la insurrección. Entre ellos se encontraban los hermanos Hidalgo Gato, quienes tanto cooperaron con Martí en el exilio, y los poetas José González Martínez y Cirilo Castillo (según consta en el Archivo Nacional: legajo 59, no. 65, Comunicación dirigida al gobernador Superior Político, fecha 19 mayo de 1869, remitiéndole la relación de los vecinos simpatizantes con la insurrección).

El 3 de febrero de 1869 llegó al poblado de La Salud (Quivicán), proveniente de la Capital, una partida de 12 hombres encabezada por el Coronel Mariano Loño y el venezolano José María Arrecoechea.  Su objetivo era internarse en las elevaciones de Soroa para unirse a los patriotas pinareños de Candelaria, que no pudieronllegar por haber sido apresados.

En este grupo–refiere el historiador pinareño Daniel Suárez- se encontraba como práctico Carlos Idelfonso García Sosa, natural de Corralillo (Bauta), que en poco tiempo se convirtió en uno de los mayores escollos que encontró el ejército español…Durante mucho fue calificado como bandido, pero en realidad no fue sino un patriota.Hasta su muerte, en noviembre de 1875, cerca de Güines, se mantuvo sobre las armas, obligando a España a mover tras de sí a numerosas tropas a las cuales causó bajas.

 Meses antes del grito de independencia de Céspedes, su amigo y también líder de aquella conspiración, Perucho Figueredo visita Santa Cruz del Norte. Allí se entrevista con el eminente químico Joaquín R. De Aenlle (autor de valiosas investigaciones, como “Apuntes para el estudio de las aguas medicinales de la Isla de Cuba”). El autor del Himno de Bayamo le pide ayuda para convertir su ingenio azucarero en una fábrica de pólvora y armas para liberar a Cuba.

23619026_514705922239782_338307750_nOtro científico, Fernando Valdés Aguirre, Padre de la Geología cubana, prefirió morir en el exilio (1871) que aceptar la represión colonial. Así también Andrés Clemente Vázquez Hernández partió a México, donde hizo amistad con Benito Juárez y José Martí, llegó a Viceministro de Relaciones Exteriores y ganó el campeonato nacional de ajedrez en ese país.

La mayoría de nuestras poblaciones aportaron soldados a las tropas de Céspedes, entre ellos los güineros Eduardo y Ricardo Zamora, José Trujillo Armas, Francisco O’Ryan, Ignacio Ayala, Manuel Oliva, Nicolás de Cárdenas, Alejo Sánchez, Patricio Sarmiento y Raimundo Cabrera. En Santiago de Cuba, Enrique G. Castellanos Alfonso fue fusilado; similar destino sufrióLuis de Ayestarán, hijo del dueño del ingenio La Amistad (Güines); mientras que Emilio Espinosa, Ayudante del mayor general Ignacio Agramonte, y Ramón y Ricardo Grass, cayeron en combate.

La prueba indudable dela voluntad de los cubanos de esta actual provinciapor conquistar su independencia fue su participación y respaldo a la primera invasión realizada por el Ejército Libertador al occidente, que cruzó el sur de Mayabeque el 9 marzo de 1870, conducida por el general Luís de la Maza Arredondo.

El Aniversario 150 de la Revolución iniciada por Céspedes, el 10 de octubre de 1868, nos recuerda y honra la sangre numerosa de los mambises de Mayabeque.

Por Omar Felipe Mauri