El último combate de los Delgado

Sirvan estas líneas de sencillo homenaje al 120 Aniversario de la caída en combate de Juan Delgado González y sus hermanos.

Juan DelgadoEste pasado 23 de abril arribamos el 120 Aniversario de la caída en combate del Coronel Juan Delgado González, junto a sus hermanos el comandante Donato y los Capitanes Ramón y Vicente, en la finca Pastrana cerca del Wajay.

Ello estuvo precedido de un continuo hostigamiento por parte de las fuerzas coloniales, tras condenar a muerte a José Puga, comandante del poblado de El Rincón y el criollo José Cubina el 12 de enero de 1898 en las Lomas de Ramos, quienes se habían presentado en el campamento con el uniforme español para proponer la paz basada en la autonomía. Con su negativa Juan Delgado frena tal pretensión que, por su envergadura, pudiera compararse con el Pacto del Zanjón.

Según fuentes escritas, la mañana del 23 de abril de 1898 el Coronel Juan Delgado reúne una pequeña escolta de 20 hombres, entre ellos los Comandantes Donato Delgado y Rafael Herrera; los capitanes Ramón Delgado, Vicente Delgado, Rafael (Tata) Sánchez  y José María Herrera, a fin de partir hacia la finca Pastrana.

A pesar de las advertencias, el Coronel Delgado sale con una reducida escolta.

Toma el camino de Beltrán con rumbo Oeste. Hace escala en la casa del campesino y colaborador Evaristo Lastra Lemes. Prosiguen la marcha y llegan a la finca Pastrana. Comprueban que en la vivienda no hay nadie y el Coronel Delgado espera. Más tarde un oficial de la escolta informa que una columna enemiga compuesta por el Batallón Provisional, la Columna Baleares y la Guerrilla Volante de Peral, en número de 300 hombres se dirige al lugar.

 LA ÚLTIMA CARGA

Confiados los cubanos en la suspensión de las hostilidades, no le dan importancia al hecho pero, al percatarse de que la columna enemiga se dirige hacia ellos en formación de combate, deciden hacerle frente. Juan Delgado organiza la pequeña tropa que, en diferencia de 15 a uno, emprende una contra-carga y logran evadir el cerco. En la zona de Torren son emboscados nuevamente. Juan y Donato pierden sus caballos y tienen que viajar a la grupa de otros. Más adelante encuentran una fuerza enemiga que les asaltan con bayonetas y sables. Ramón Delgado es herido de muerte y lanza el último machetazo a ciegas, ocasión que aprovechan los guerrilleros para ultimarlo, mientras Juan y Donato se baten como leones pero sucumben en la acción. Ya en el suelo son macheteados los cuerpos. A Juan le arrancan los ojos y le cercenan otras partes de su cuerpo”. [1]

En esta acción se hizo evidente que el objetivo fundamental de los españoles era acabar con los hermanos Delgado, quienes en tan solo dos años habían protagonizado con el Regimiento Santiago de las Vegas cientos de acciones combativas por todo el territorio, centro de la antigua provincia de La Habana. Con ellas ocasionaron al enemigo importantes bajas, tiroteando los fortines, cortando las líneas de comunicaciones o simulando la toma de los pueblos. Contra los demás miembros de su escolta no hubo persecución ni ataque por lo que pudieron escapar sin dificultad.

Los cadáveres de los Delgado y el asistente Eulogio Pedroso, fueron recogidos en una carreta y trasladados hacia el poblado de El Cano, donde los exhibieron como trofeos de guerra, especialmente el del Coronel Juan Delgado. El ensañamiento fue horrible, al extremo de que el médico Juan Santo tuvo que tirarse al suelo para comparar su estatura con la del fallecido, además de examinar la dentadura para poder confirmar la identidad. Horas después de exhibidos, los enterraron en fosas comunes y en el mayor de los silencios.

EN PRESENCIA DE GÓMEZ

El 26 de marzo de 1900 son exhumados los restos del Coronel Juan Delgado y sus hermanos en presencia del General en jefe Máximo Gómez quien, frente a los veteranos, familiares y pueblo allí reunidos refiriéndose a Juan Delgado expresó: A este hombre le debemos mucho todos los que queríamos a Panchito. Posteriormente los restos fueron llevados hacia el cementerio de Santiago de las Vegas hasta el 23 de abril de 1923 en que, a petición de sus familiares y el ayuntamiento de Bejucal, los trasladan a esta ciudad donde descansan en un panteón construido al efecto.

Cada 23 de abril, ante sus restos mortales, los bejucaleños le rinden tributo a estos combatientes del Ejército Libertador caídos en combate por la libertad de Cuba. Pero esta vez tiene una connotación muy especial, pues el homenaje coincide con el 150 Aniversario del inicio de la Guerra de Independencia, y de Juan Evangelista Delgado Gómez que nació el 27 de diciembre de 1868. El Coronel Delgado; en el 120 Aniversario de su muerte y 150 de su natalicio, reafirma su condición de Cuba no excelso, Patriota Insigne de Mayabeque. El rescate de los cadáveres de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro aquel 7 de diciembre de 1896 y su grito: El que sea cubano y tenga valor, que me siga, son brújulas que merecen de manera irrevocable el camino del proceso revolucionario del que las nuevas generaciones somos continuidad.

Por: Lic. Oscar Sánchez Arencibia