Yaremi, hacer realidad los sueños

Yaremi Madero Ponce es una joven realizadora de los medios, sabe cómo enfrentar los rigores del trabajo, convivir en familia, amar y saludar con una mirada afable a todos aquellos que se cruzan con ella en tránsito por las calles de Güines.

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Al escritor japonés Haruki Murakami corresponde la frase: Si eres joven y talentoso, es como si tuvieras alas. A mi entrevistada la conocí  en un evento de la Organización de Pioneros José Martí. Demostró, como nadie, sus conocimientos, habilidad de decir, conjugar, de convertir en brisa fresca cada frase, cada argumento.

Más allá de esa humildad presente en una sonrisa casi imperceptible, pude notar sus ansias de volar, de hacerlo alto y lejos. Desde la Primaria hasta la enseñanza Preuniversitaria, el nombre de Yaremi Madero Ponce siempre estuvo en  el listado de los alumnos más avezados.

La fragilidad impuesta por la vida, esa batalla constante entre querer y no poder le alejó por un tiempo de los estudios universitarios. Pero la vida también suele ser bondadosa con quienes lo merecen. La universalización de la enseñanza fue esa luz que ayudó a Yaremi a reanudar el camino, a recuperar el tiempo perdido.

¿Qué carrera escogiste y cuando la culminaste?

Me gradué en el 2012 de Comunicadora Social e inmediatamente comencé a trabajar como redactora-reportera en la emisora provincial Radio Mayabeque, específicamente en la Página Web de la planta, donde también me desempeñé como editora.

La Comunicación y los medios, ¿un interés repentino o vocacional?  

Siempre me gustaron los Medios de Comunicación, desde que estaba en la Secundaria, la realizadora Elizabeth Álvarez, de la emisora provincial Radio Mayabeque, hizo una captación en los diferentes centros de enseñanza Secundaria de Güines. Ella me aceptó y comencé a hacer algunos programas como locutora. Eran espacios juveniles, infantiles, educativos, como Por los caminos del saber, y así me fui enamorando de los Medios de Comunicación. Sabía que iba a ser periodista o locutora, hacer alguna especialidad que me facilitara la entrada a la radio o la televisión.

 

¿Cómo te fue en la radio?

Aprendí mucho, fue una escuela, tenía a mi lado a periodistas como Carlos Luis Molina Labrador, a experimentados como Rebeca Díaz Acosta e Indira la O Herrera. Ellos me fueron aportando poco a poco las enseñanzas de manera integral. Gracias a ellos pude ejercer el Periodismo y hacerlo de la forma que yo deseaba.

¿Cuánto te aportó la carrera de Comunicación Social para ejercer el Periodismo?

En la universidad recibí lo básico, pero trabajar en los medios te fortalece porque  la labor es ardua y sin dudas contribuyó a formarme como redactora-reportera.

La radio necesita mucho, vive del diario y eso implica trabajar  con una alta productividad, multiplicarse para lograr todo lo que por diseño editorial debes entregar y lo que por iniciativa propia deseas hacer. Ese compromiso  de hacerlo todo bien.

¿La Televisión?

Cuando llegué a la televisión ya tenía definido lo que eran los géneros periodísticos, precisamente por la enseñanza que recibí en la radio, pero tuve que aprender las interioridades de un medio  nuevo: los  detalles de la imagen, los planos periodísticos, las diferencias entre la radio y la televisión. Me preparé en ese sentido, pasé cursos de cámara, dirección de programas televisivos y todo eso incorporarlo a la labor diaria y lograr un producto televisivo de calidad.

¿La Radio y la Televisión dentro del contexto social?

Los Medios de Comunicación contribuyen a conformar la realidad. Nosotros nos debemos a la población, hacer todo de manera sincera, sin triunfalismo, ni engaños, hacer el periodismo que necesita el pueblo. Si somos capaces  de transformar la realidad que nos rodea, debemos hacerlo con objetividad, desde postulados éticos propios del ejercicio de la profesión. Tratar de, como decía Fidel, buscar la semilla escondida, de investigar a fondo, prepararnos bien para ser veraces y no cometer errores.

¿Se hace en nuestra provincia el periodismo  que requiere el tiempo que vivimos, el que la población espera?

Hay que hacer mucho más, creo que los periodistas deben auto prepararse. Gran parte de quienes ejercen esta profesión en la provincia cumplen con la integralidad, salvo algunas excepciones no somos especializados y siempre surge la necesidad de argumentos de cualquier tipo y debemos estar preparados para explicar, para responder. Tenemos que utilizar más la agenda pública para acercarnos a aquellos temas que son de interés ciudadano.

La maternidad, ¿otro tipo de aprendizaje sin abandonar el sendero?

Ha sido difícil, más responsabilidades, mi familia me ayuda, también mi esposo, mi hermana, hasta vecinos a veces. Todos contribuyeron a mi incorporación al trabajo y hacerlo de forma eficaz. Cumplo como periodista y como madre. Si bien mi hijo es mí prioridad lo llevo todo a la par.

¿Te has detenido a buscarle caminos a tu futuro?

Miro al futuro a sabiendas de que necesito prepararme más para mejorar, aprovechar los cursos y diplomados que se convoquen por la Unión de Periodistas de Cuba, por el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Quizás pueda impartir mis conocimientos a quienes se estrenan en la radio o la televisión.

 

¿Te consideras una profesional realizada?

De cierta manera sí por lo que he sido capaz de hacer,  lo que he logrado, a pesar  de un período difícil durante el embarazo y las responsabilidades que asumí como madre. Retorné porque me gusta lo que hago, como también sé que debo auto superarme y así enfrentar los retos que están por llegar.

Cuando el día termina y sede espacio al descanso suele cerrar los ojos para escuchar en silencio los latidos del corazón de su hijo, de su esposo, de su padre, también el suyo. Entonces respira satisfecha, siente que terminó un día en el que logró hacer todo que se propuso.

Su historia es demostrativa, los anhelos se logran mediante el esfuerzo cotidiano, la tenacidad. Ella, como otros jóvenes con trayectorias similares, saben que los sueños suelen cumplirse, cuando poseemos el valor y la perseverancia suficientes para hacerlos realidad.

Por: Andy Duardo Martín