Maceo en Mayabeque: memorias de la Invasión (+Versión en Inglés)

antonio-maceoDicen que el coraje se forja como el acero, bajo grandes tensiones y con altas temperaturas. Así, Antonio Maceo, el Titán de Bronce, fundió el suyo. Lo describen las bibliografías como un hombre inquieto, directo, intolerante, efusivo y rebelde, con una  potente voz de mando, aguerrido al punto de soportar su cuerpo incontables heridas, hermano e hijo incondicional, de oscura piel, pero con claros pensamientos que lo condujeron al éxito de una campaña.

Un criollo de pantalones bien puestos. Tan temerario era, que su invasión de una punta a otra de la Isla agitó el miedo de los peninsulares y privó del sueño a guarniciones enteras… ¿El reto? cruzar toda Cuba de Oriente a Occidente resquebrajando la credibilidad y la débil moral combativa de los españoles, y a la vez, aunando armas, pertrechos y agrupando hombres en regimientos que, en suma, constituían todo un Ejército Mambí de Liberación Nacional, aunque a veces los líderes tuviesen ciertas divergencias.

Preparativos

Después de un prolífico exilio en Honduras, Jamaica,  Dominicana y Costa Rica, Antonio Maceo desembarca junto a Flor Crombet por Duaba, Baracoa, el 1 de abril de 1895. La guerra había estallado desde el 24 de febrero.

La invasión, fue la campaña militar más fuerte de todos los combates contra el colonialismo en Latinoamérica. Extender la guerra por completo a Cuba y destruir toda riqueza que al pagar impuestos le proporcionara ganancias a España aplicando la tea incendiaria, fueron sus objetivos esenciales.

La cruzada por territorio habanero

En las primeras horas de la madrugada del 1 de enero de 1896 acamparon en el poblado de Alacranes, justo al sur, en un sitio denominado Estante.  Burlando los retenes del enlace ferroviario de Unión de Reyes, entre Matanzas y La Habana, lograron avanzar por un sendero que unía los ingenios Las Cañas y Conchita. Justo al amanecer, los hombres de Máximo Gómez y Antonio Maceo tomaron posiciones estratégicas. La infantería mambisa, al mando de los hermanos Ducasse, y con suficientes armas incautadas al enemigo en acciones anteriores, se parapetó frente a una columna española iniciando un feroz intercambio de disparos, mientras Gómez (desde la vanguardia) y Maceo (desde el flanco) se lanzaban haciendo una cuña cerrada hasta unirse y penetrar por fin las líneas enemigas. Se encontraban ya en Bagáez, una zona muy próxima a Nueva Paz: Ante su empuje, el enemigo empezó a retroceder y muy pronto el campo quedó despejado. Muchos soldados hispanos se retiraron al pueblo y fueron perseguidos (…) Al quedar el campo libre se apoderaron  de alimentos de algunas bodegas de los peninsulares en el pueblecito. 

Ese mismo día, ambos líderes con sus 2 800 hombres llegan a San Nicolás, primer poblado de su ruta en el territorio, y en medio del alboroto liberan a varios prisioneros españoles, en digna muestra de ejemplaridad. Con la bandera cubana al frente, la larga caballería atravesó sus calles mientras dejaban atrás un mar de fuego alrededor de la comarca. La guarnición se entregó sin mostrar resistencia.

El día 2, el Coronel Bermúdez se apodera del pueblo de Vegas y tras acampar brevemente en inmediaciones de Güines (en el batey del ingenio Providencia), deciden proseguir hacia Melena del Sur, en línea paralela a la del ferrocarril de Güines. El 3 de enero entraban por el poblado de Guara, ocupando numerosos armamentos. Al día siguiente la columna invasora llegaba a la vía férrea de Batabanó: Se refuerza el ala derecha de la columna por quedar a ese lado los núcleos españoles correspondientes a las guarniciones de Rincón, San Felipe y Quivicán, que eran los más fuertes (…) Destruyeron después la Estación de Ferrocarril de Quivicán y otros edificios cercanos.

Maceo decidió poner rumbo al oeste, camino hacia Pinar del Rio. Quivicán ardía en llamas, mientras los invasores acopiaban municiones y alimentos para proceder a la toma de dos poblados difíciles: Güira de Melena y Alquízar.

Bibliografía consultada

  • Izquierdo Canosa, Raúl. El despojo de un Ediciones Verde Olivo, C. de la Habana, 1998
  • Leal Spengler, Eusebio. El Titán de Bronce. En: Revista Calibán. Publicaciones de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, diciembre del 2011.
  • Miró Argenter, José. Crónicas de la Guerra. Editorial Gente Nueva, La Habana, 1986
  • Palenque, Amado. La campaña de Invasión. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1988

Por: Ernesto Sarduy Lorenzo sansarduy@infomed.sld.cu

 

Maceo in Mayabeque: memories of the Invasion

They say that courage is forged like steel, under great tensions and with high temperatures. Thus, Antonio Maceo, the Titan of Bronze, fused his. The bibliographies describe him as a restless man, direct, intolerant, effusive and rebellious, with a powerful command voice, hardened to the point of supporting his body countless wounds, brother and unconditional son, of dark skin, but with clear thoughts that led him to the success of a campaign.

A criollo of well-placed pants. So reckless was it that his invasion from one end of the island to the other shook the fear of the peninsulares and deprived the entire garrison of sleep … The challenge? crossing all of Cuba from the East to the West cracking the credibility and the weak combative morals of the Spaniards, and at the same time, uniting arms, accoutrements and grouping men into regiments that, in short, constituted a whole Mambi National Liberation Army, although sometimes the leaders had certain divergences.

Preparations

After a prolific exile in Honduras, Jamaica, Dominican Republic and Costa Rica, Antonio Maceo disembarks with Flor Crombet for Duaba, Baracoa, on April 1, 1895. The war had broken out since February 24.

The invasion was the strongest military campaign of all the battles against colonialism in Latin America. Extending the war completely to Cuba and destroying all wealth that by paying taxes will provide profits to Spain by applying the incendiary torch, were its essential objectives.

The crusade for Havana territory

In the early hours of the morning of January 1, 1896, they camped in the village of Alacranes, just south, in a place called Estante. Mocking the checkpoints of the Unión de Reyes railway link, between Matanzas and Havana, they managed to advance along a path that linked the Las Cañas and Conchita sugar mills. Just at dawn, the men of Máximo Gómez and Antonio Maceo took strategic positions. The mambisa infantry, commanded by the Ducasse brothers, and with enough weapons seized from the enemy in previous actions, parapetó in front of a Spanish column initiating a fierce exchange of shots, while Gómez (from the vanguard) and Maceo (from the flank) They launched themselves by making a closed wedge until they finally joined and penetrated the enemy lines. They were already in Bagáez, an area very close to Nueva Paz: Before its push, the enemy began to retreat and soon the field was cleared. Many Hispanic soldiers withdrew to the town and were persecuted (…) When the camp was free they seized food from some of the peninsular wineries in the village.

That same day, both leaders with their 2,800 men arrive at San Nicolás, the first town on their route in the territory, and in the middle of the uproar they release several Spanish prisoners, in a dignified sample of exemplary. With the Cuban flag in front, the long cavalry crossed its streets while leaving behind a sea of ​​fire around the region. The garrison surrendered without showing resistance.

On day 2, Colonel Bermúdez seizes the town of Vegas and after camping briefly in the vicinity of Güines (in the sugar mill of the Providencia plantation), they decide to continue towards Melena del Sur, in a line parallel to that of the Güines railway. On January 3, they entered through the town of Guara, occupying numerous weapons. The following day the invading column arrived at the railway line of Batabanó: The right wing of the column is strengthened because the Spanish nuclei corresponding to the garrisons of Rincón, San Felipe and Quivicán, which were the strongest (…) They destroyed the Quivicán Railway Station and other nearby buildings.

Maceo decided to head west, on the way to Pinar del Rio. Quivicán burned in flames, while the invaders collected ammunition and food to proceed with the capture of two difficult villages: Güira de Melena and Alquízar.

Translation Naylet Santiago

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